DEJAR LA HUELLA ESCRITA
Después de dormir
en la quietud inmensa
del inefable etéreo,
por el transcurso lento
del rápido tiempo;
es preciso vivir
como un juguete
atrapado en la zarpa del destino,
recorriendo veredas
del pálido mundo,
tratando de dejar
alguna huella
con el flagrante deseo
de ser inmortal;
como un dios efÃmero
de deleznable barro
que trata de evitar
su destrucción inevitable
tras la lluvia de la muerte.
04.12.07 @ 13:21